jueves, 27 de octubre de 2011

HISTORIAS DE MIGUEL.Rotraut Susanne Berner

Estos días estamos releyendo Raquel y yo, Historias de Miguel de Rotraut Susanne Berner editado en Anaya.  Lo estamos releyendo porque nos gusta mucho;  a ella y a mí. 



Ya lo leímos enterito el curso pasado, cuando Raquel empezaba a soltarse con la lectura  y le gustaba hacerlo en voz alta.  Entonces leíamos por turnos y tenía que ser hasta el punto. A veces discutíamos pues ella decía, para así poder leer más trozo, que lo de la admiración y la interrogación no es un punto, (aunque quizá tenga razón), el caso es que las Historias de Miguel nos engancharon. 

Son veintinueve historias sencillas, cotidianas, y cercanas que le ocurren a Miguel, un conejito de 4 años. Tienen que ver con el Aburrimiento, el Mal humor, las Preguntas,  la Rabia, Perder el tiempo o Lavarse los dientes
Las conversaciones con papá, mamá y la abuelita, están llenas de paciencia, comprensión y sobre todo mucho cariño. Tratan sobre lo  que le gusta, le asusta o le hace pensar a Miguel.
A la resolución de los conflictos que en ocasiones se plantean,  no les falta ingenio, y pueden ser además una ayudita para mamás y papás en algún apuro...

Ahora a  Raquel le gusta leer más y lo hace de forma más fluida. Estos días  ha vuelto a coger el libro de la estantería, pero en esta ocasión leemos una historia cada una. Como ya las conocemos elegimos las que más nos gustan. Hoy le he preguntado cuál era su preferida, y me ha dicho que  Mentirijillas, (ay pillina, creo saber por qué..)



 Aburrimiento:

- Estoy tan aburrido...- le dice Miguel a su mamá- ¡No sé a qué más jugar!
- Podemos jugar al juego del aburrimiento - dice mamá.
- ¿El juego del aburrimiento? - pregunta Miguel.
- En el juego del aburrimiento no está permitido hablar. Tienes que sentarte en tu sitio favorito y cerrar los ojos. Después tienes que pensar en lo que más quieres - dice mamá.
-Humm- dice Miguel, y se sienta en la butaca de papá con el cojín rojo.
Mamá se sienta en el sillón verde. Después, los dos cierran bien los ojos. Miguel parpadea.
Piensa en su trenecito y en sus muñecos de peluche y en el precioso cuaderno nuevo de dibujo, y en los gruesos lapiceros de cera que huelen tan bien.
Abre los ojos y corre a su cuarto.
En el cuaderno de dibujo pinta primero una locomotora con un pingüino y después un oso y un perrito.
Mamá también hace un dibujo. 
-¡Pero si ahí estoy yo! - dice Miguel.
-Sí - dice mamá -, y adivina por qué.

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